Dentro del complejo de trips que afectan a los cítricos, Scirtothrips aurantii se ha consolidado como una de las especies con mayor capacidad de adaptación y daño. Su importancia no radica únicamente en su presencia, sino en su comportamiento alimenticio, ya que es capaz de atacar de forma continuada distintos órganos del cultivo a lo largo del ciclo vegetativo. Esta característica le permite mantener una presión constante sobre la plantación, incluso cuando las condiciones cambian, convirtiéndolo en una plaga especialmente compleja de gestionar.
Durante la fase de floración, Scirtothrips aurantii encuentra un entorno óptimo para su desarrollo. Las flores ofrecen tejidos tiernos y nutritivos, y el insecto se alimenta de pétalos y estructuras florales mediante su aparato bucal raspador-chupador. Este tipo de alimentación provoca microlesiones que, aunque inicialmente pasan desapercibidas, pueden afectar al proceso de fecundación y favorecer la caída de flores. El resultado es una reducción indirecta del número de frutos cuajados, un impacto que no siempre se asocia de forma inmediata a la presencia del trips, pero que condiciona el potencial productivo desde las primeras fases del cultivo.
Una vez iniciado el cuajado, el trips traslada su actividad al fruto joven. Es en este momento cuando aparecen los daños más visibles y reconocibles en cítricos. Al alimentarse de la epidermis del fruto en desarrollo, Scirtothrips aurantii provoca cicatrices superficiales, zonas plateadas o anillos necróticos que evolucionan a medida que el fruto crece. Aunque estos daños no suelen afectar a la pulpa ni a la calidad interna, sí tienen un fuerte impacto comercial, especialmente en producciones destinadas a mercados exigentes donde el aspecto externo es un factor determinante para la clasificación y el precio.
Las hojas tiernas constituyen el tercer frente de ataque de esta plaga. Los brotes jóvenes son esenciales para el equilibrio vegetativo del árbol y para asegurar una correcta fotosíntesis. La alimentación del trips sobre estas hojas provoca deformaciones, arrugados y una reducción de la superficie foliar efectiva. A medio plazo, este daño puede traducirse en un menor vigor del árbol y en una capacidad reducida para sostener el desarrollo del fruto, especialmente en situaciones de estrés o alta carga productiva.
La capacidad de Scirtothrips aurantii para alimentarse de flor, fruto y hojas tiernas explica por qué su presencia no puede considerarse puntual ni limitada a una sola fase del cultivo. Se trata de una plaga que acompaña al cítrico durante buena parte de su ciclo, adaptándose al estado fenológico y aprovechando cualquier tejido joven disponible. Esta versatilidad obliga a replantear su manejo desde una perspectiva global, basada en el seguimiento continuo y en la anticipación, más que en la reacción ante daños ya visibles.
En el contexto actual de la citricultura, donde la rentabilidad depende cada vez más de la calidad final del fruto y de una gestión eficiente de los insumos, comprender el comportamiento alimenticio de Scirtothrips aurantii es un paso clave. No se trata solo de identificar su presencia, sino de entender cuándo y dónde actúa para poder intervenir en el momento adecuado. Solo así es posible reducir su impacto y proteger los órganos más sensibles del cultivo en cada fase de desarrollo.
KLARTAN® EW: el valor de una buena elección frente al trips cítricos
Los cítricos cultivados en España se enfrentan a una nueva amenaza fitosanitaria: los trips invasores Scirtothrips aurantii y Scirtothrips dorsalis. Estas especies, originarias de África y Asia, han comenzado a expandirse por las principales zonas citrícolas del país, generando daños visibles en hojas, brotes y frutos, y complicando las estrategias de control integrado de plagas. Frente a este desafío, KLARTAN® EW, el insecticida de amplio espectro desarrollado por ADAMA, se consolida como una herramienta clave para el control persistente de trips en cítricos, gracias a su formulación moderna, eficacia contrastada y compatibilidad con auxiliares.

